Hoy desperté con una pregunta... ¿Quien eres Kaylor Valverde?
Traté de verme en segunda persona, de definirme y saber realmente que estoy haciendo aquí.
Me tomó tiempo poder asimilar lo que descubrí... pues fué una ensalada de sentimientos encontrados.... una ensalada con todos los ingredientes que pudieras encontrar en el super del pueblo.
Soy una mezcla de tantas cosas despreciables... es desagradable.... repugnante.
Pude comprender porqué muchas personas hablan a mis espaldas, se rien de mi, disfrutan lo que me pasa...
No he sido un buen ser humano, me he ganado el desprecio de muchos y muchos a los cuales amo.
¿Acaso hay vuelta atrás? ¿Acaso se puede regresar lo vivido y cambiar lo hecho?
Talvez no exista la máquina del tiempo... al menos eso creo.... pero existe la humildad...
Y preguntarás... ¿para que quieres la humildad ahora, de que te sirve?
Pues todos la necesitamos y yo principalmente.
Humildad para aceptar que he sido malo, pecador, codicioso, envidioso, odioso, orgulloso, cruel, despiadado, desconsiderado, insensible, descorazonado, irresponsable, mentiroso, egoísta, vanidoso, vil, chismoso y mucho más....
Humildad para agachar la cabeza, para poner la otra mejilla, para sostener la mirada, para apretar las manos y los dientes, para aceptar castigos, para empezar de nuevo, para recibir lo que venga, para cargar mi yugo y mi cruz, para lavar los pies de mi prójimo, para dominar mi lengua y mi mente, pero sobre todo para pedir perdon.
¿Ahora, crees que en verdad la necesite? yo creo que si... la tengo encargada... se la estoy pidiendo a Dios.
SEÑOR...
CONCÉDEME VALOR PARA CAMBIAR LAS COSAS QUE PUEDO CAMBIAR
SERENIDAD PARA ACEPTAR LAS QUE NO PUEDO CAMBIAR
Y SABIDURIA PARA RECONOCER LA DIFERENCIA.
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